sábado, 8 de noviembre de 2014

Ella...



(Es tan solo una excusa)

Ella es tan solo una excusa
Una vil y rastrera razón que me invento
Ella no vive en mi corazón
Ella no me ama, ni yo la amo a ella.

Ella es un simple “porque si”
Ella es un simple “porque quiero”
Ella es un simple “porque puedo”
Ella ni vive por mí, ni muere por mí
Yo, aun así, vivo, y muero por ella.

Si avanzo, ella va tras de mi
Si retrocedo, ella avanza aun más
En su corazón no cabe la compasión
Pues yo no le he dado esa facultad.

Si en las mañanas me levanto, es por ella
Si en las tardes no desfallezco, es por ella
Si en las noches duermo, es por ella
Si al final de mi vida, moriré, será por ella.

Ella me deja pensar, siempre y cuando piense en ella
Ella me deja ser yo, siempre y cuando sea como quiere
Ella me deja creer, siempre y cuando crea en ella
Ella me hace bien… ¿Ella?... ¿Ella?... ¿Ella?...



(La que pronto será una excusa para buscar otra excusa)

Ya sin aliento, repto casi sin éxito, por aquel pasillo oscuro
Veo una puerta enmohecida, grito sin aire, nadie responde
Me desangro, mientras avanzo hacia aquel bello infierno de recuerdos celestiales
Una cama, un colchón sucio, un espejo roto, un ropero deshecho, latas tiradas

(Ella se fue, no dejó escritos, ni discos, ni playeras)
(Ella cometió un atraco a mi corazón y a mi alma)
(Ella asesinó en defensa propia, con alevosía y ventaja)
(Ella y sus crímenes, los que nunca pagará)

-Te fuiste, con mi dolor en tu mochila
Corriste sin mayor advertencia que tu disparo
Me dejaste, sin queja, rencor ni reclamación
Huyes, huyes, huyes… Puerta ¿A dónde se fue?

Caigo, en un coma inducido, muero sin morir.
Despierto, la habitación está en orden, el sol brilla a través de la ventana.
Visto jeans y playera gris, calzo tenis negros.
Me levanto, me sacudo el polvo, y salgo…

(¿A buscar… [la]?



(La otra [que pronto será otra excusa])

(Ella, se acerca, ondeando sus bellas caderas)
-Tú, te acercas, sin premeditación, pero con un plan bien definido
(Ella me pregunta si tengo fuego, ¿Por qué?)
-Tú, me preguntas si fumo; pero tú no fumas…

(Ella, fácilmente me doblega con sus palabras)
-Tú, quieres hacerme caer con la dulzura de tu hablar
(Ella, asiente, afirma cínicamente sus intenciones)
-Tú, quieres herirme… Entra por favor…

(Ella, ya en casa, se despoja de su piel, mas no de su ropa)
-Tú, a la que veo por dentro, sin necesidad de desnudarla
(Ella, no tiene más que veneno en su cuerpo)
-Tú, eres un suculento manjar de perdición…

(Ella, me lanza su anzuelo, yo muerdo sin dudar)
-Tú, con cada beso me acercas a la muerte
(Ella, exige todo de mí, yo no tengo más)
-Tú, toma mi carne, mi sangre y mi alma, ya no me sirven de nada…

(Ella, tras su festín, se sienta en el sillón, y desempaca)
-Tú, quédate por siempre, por favor, no me dejes
(Ella, sonríe, pero desaparece, no existe, no fuera de mis sueños)
-Tú, la que sueño y persigo, tú, la que algún día encontraré…

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