Esa noche
despertó, abrió los ojos y no logro ver mas allá de una obscuridad abrumadora,
era igual tener los ojos abiertos que cerrados, en ambas situaciones la
oscuridad era total.
Estaba
acostado, con su mochila sirviendole como almohada, con esfuerzos logro
levantarse, recordó casi mágicamente que tenia una lampara en su mochila, la
saco y la prendió.
Por fin
lograba ver a través de la obscuridad, pero no fue de mucha ayuda, solo lograba
ver un poco del sendero, y los arboles al margen de este, comenzó a caminar,
solo por instinto, solo tratando de llegar a algún lugar, aun sin rumbo fijo.
-que hago
yo aquí?- pensó- y mas importante… donde estoy?- grito furicamente hacia nadie,
hacia ningún lado, continuo caminando, y comenzó a correr, desesperado.
Llego a un
claro, sin saber como, vio un poco de luz proveniente de la luna llena, entre
la penumbra logro divisar un objeto rectangular, de alrededor de dos metros de
altura, y un metro de anchura, era delgado, tan delgado como una hoja de papel,
corriendo con la lampara en mano, notó que el pasto bajo sus pies iba
progresivamente viéndose seco. Y en un punto se encontraba corriendo sobre
tierra, llego junto al objeto rectangular, se paró frente a el, y observó con
ayuda de su lampara de que se trataba, ¿ que objeto tan fino, tan delgado
podría encontrarse en ese lugar? En medio de la nada.
Observo que
aquel objeto era un espejo, con un marco del estilo renacentista con adornos de
oro, escudos de alguna familia real, y con figuras de personas siendo
torturadas en diferentes maquinas, logró divisar un hombre en una dama de
hierro, otro se encontraba en una silla con clavos, otro en un potro, y en una
esquina se encontraba una cruz, sin ninguna persona en ella,
consiguientemente se vio en ese delgado espejo, detrás de si mismo logro
divisar una sombra, volteo rápidamente pero no observo mas que su propia
soledad, volvió a ver al espejo, pero esta vez no lograba divisarse ni siquiera
a el mismo… solo veía el sombrío paisaje tras suyo, de repente sintió como un frio filo corto su carne, un brazo salio mágicamente del espejo, dándole una
puñalada a traición en el abdomen.
El hombre
se encontraba sorprendido, comenzó a escupir sangre, el misterioso ente saco el
puñal del tajado abdomen y volvió dentro del espejo, sin dejar rastro siquiera
de su identidad. El hombre se recargo en el espejo, notando que era firme como
un roble a pesar de su delgadez, después logro observar como aquella cruz,
aquel instrumento de tortura, ahora tenia un hombre, para su sorpresa, era el
mismo, clavado de manos y pies en una solida cruz de madera, un minuto después
cayo en la inconsciencia y murió.
Y allí
quedo, en esa terrible penumbra, tirado frente a aquel objeto misterioso, sin
que nadie lo pudiera ver, sin que nadie lo pudiera oír, murió solo, y nunca
nadie volvió a verlo, menos a aquel infernal objeto, solo la luna vio aquel
asesinato, que jamas contaría, que jamas llegaría a oídos de los mortales…
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