Un día
estaba frente a mi espejo, conociéndome.
-Hola- Me
dije.
-Hola- me
contesté.
-¿Como te
llamas?
-Holden.
-Que
coincidencia, yo también me llamo Holden.
-Mucho
gusto.
-¿Alguna
vez has estado solo y triste?
-Todo el
tiempo, no suelo estar feliz.
-¿Que te
sucede?
-No me
dejan salir, dicen que soy peligroso, dicen que enveneno a la gente, que las
vuelvo tan locas que prefieren morir.
-No te
creo, además, yo soy un una persona muy feliz, quizás pueda alegrarte un poco.
-No, no
puedes, porque ni siquiera eres feliz, tienes deudas, un empleo mediocre, una
esposa alcohólica e hijos que usan drogas, solo crees ser feliz porque no ves
la realidad, tienes una venda de la felicidad, que no te deja ver tu miseria, y
el hecho de que un día morirás, y que entonces, nadie te recordará…
-Eres
agradable… -Contesté sonriente.
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