jueves, 9 de enero de 2014

Hola.

Un día estaba frente a mi espejo, conociéndome.
-Hola- Me dije.
-Hola- me contesté.
-¿Como te llamas?
-Holden.
-Que coincidencia, yo también me llamo Holden.
-Mucho gusto.
-¿Alguna vez has estado solo y triste?
-Todo el tiempo, no suelo estar feliz.
-¿Que te sucede?
-No me dejan salir, dicen que soy peligroso, dicen que enveneno a la gente, que las vuelvo tan locas que prefieren morir.
-No te creo, además, yo soy un una persona muy feliz, quizás pueda alegrarte un poco.
-No, no puedes, porque ni siquiera eres feliz, tienes deudas, un empleo mediocre, una esposa alcohólica e hijos que usan drogas, solo crees ser feliz porque no ves la realidad, tienes una venda de la felicidad, que no te deja ver tu miseria, y el hecho de que un día morirás, y que entonces, nadie te recordará…

-Eres agradable… -Contesté sonriente.

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